Qué significa fabricar a la medida y qué no
Fabricar a la medida quiere decir que el paño se corta y se teje con las dimensiones de tu vano, no que se recorta una red estándar hasta que quepa. La diferencia se nota en el borde: una red cortada pierde la cuerda perimetral en el lado cortado y empieza a deshilacharse por ahí; una red tejida a la medida llega con el perímetro cerrado y reforzado en los cuatro lados.
También quiere decir que el material y el calibre se escogen para ese uso concreto. Una red de balcón para gatos y una red de contención de cancha pueden tener el mismo tamaño y no tienen nada más en común: una tiene que ser casi invisible y aguantar el empuje de un animal de cinco kilos, la otra tiene que frenar un balón lanzado a toda velocidad y aguantar sol directo todo el día.
Lo que no quiere decir es que todo se pueda. Hay medidas de vano que piden una estructura de anclaje que el proyecto no tiene, y hay usos —una red que sostenga el peso de una persona en caída, por ejemplo— donde el paño es solo una parte del sistema y el resto lo tiene que definir un profesional responsable. Cuando el proyecto está en ese terreno lo decimos de una vez, antes de cotizar.
Las cuatro decisiones que definen una red
La primera son las medidas del vano, tomadas donde de verdad va a quedar la red y no donde se ve más fácil medir. En un marco de portería son cuatro medidas, no una. En un balcón son el ancho y el alto libres más el tipo de antepecho. En un catamarán es el perímetro punto por punto. En un mirador es la distancia entre los apoyos del marco de anclaje.
La segunda es el material. El nylon es el hilo más tenaz y el que mejor aguanta impacto y roce, pero absorbe agua y mojado pierde parte de su resistencia. El polipropileno no absorbe, pesa menos y cuesta menos, pero sin estabilizante UV el sol de aquí lo vuelve quebradizo. El polietileno de alta densidad es el punto medio y es lo que más se ve en malla anudada de exterior. No hay un ganador absoluto: hay un ganador para cada combinación de sol, humedad y sal.
La tercera es el calibre, y es donde se gasta o se ahorra plata de verdad. Cada milímetro de más sube el peso del paño y el precio, así que pedir calibre de cancha de alquiler para una cancha escolar es dinero parado. La cuarta es la luz de malla, que la define lo que tiene que quedar del otro lado: un balón de fútbol no pasa por 12 × 12 cm, uno de baloncesto sí; una bola de golf pide malla mucho más cerrada; un gato pide una abertura donde no le entre la cabeza.
Qué mandarnos para que la cotización salga de una
La mitad de las cotizaciones se traban por falta de un dato, y casi siempre es el mismo: para qué se va a usar la red. Con estas cinco cosas la cotización sale sin ida y vuelta.
Uno: qué tipo de red es, aunque sea en palabras propias. Dos: las medidas del vano en metros, con la mayor cantidad de lados que puedas medir. Tres: dónde va a estar instalada, con el cantón, si es a la intemperie o techada y qué tan cerca del mar queda. Cuatro: cómo y cuánto se va a usar, que es lo que define el calibre. Cinco: una foto del lugar.
La foto es la que más tiempo ahorra. Resuelve en un segundo cosas que por escrito cuestan párrafos: si el marco es de tubo redondo o cuadrado, si tiene ganchos o argollas, si el antepecho del balcón es de vidrio o de mampostería, si hay dónde anclar o hay que llevar estructura. Si podés, mandala de frente y de lado.
Instalación, plazos y qué corre por cuenta de quién
Hay trabajos que se entregan y se instalan y hay trabajos donde solo se entrega el paño confeccionado. Las redes de portería, las de aro y las de tenis o voleibol muchas veces las monta el propio cliente, porque el amarre es simple y el equipo ya tiene quién lo haga. Las perimetrales, las de balcón, los trampolines y las de descanso normalmente se instalan, porque el resultado depende de cómo quedó la tensión.
Lo que conviene dejar claro desde la cotización es qué corre por cuenta de quién. La obra civil —postes, fundaciones, marcos de anclaje, estructura metálica— es del proyecto salvo que se acuerde otra cosa, y cuando el trabajo exige cálculo estructural ese cálculo corresponde al profesional responsable de la obra. Nosotros entramos con el paño, los herrajes de sujeción y el montaje de la red.
El plazo depende de los metros cuadrados y del calibre, porque el tejido lleva tiempo y una red de cancha completa no se hace en las mismas horas que una de balcón.
Cuánto cuesta una red a la medida
El precio de cualquier red se arma con tres números: los metros cuadrados reales de paño, el calibre del hilo y el material. Los metros cuadrados no son los del frente del vano: en una portería incluyen la profundidad superior e inferior, en un cerramiento incluyen el desarrollo completo del perímetro por la altura, y en un trampolín incluyen el sobrante de laceo. Por eso dos redes que "miden lo mismo" pueden costar muy distinto.
El calibre es el que más mueve la aguja. Subir de 2 mm a 4 mm no duplica el precio, lo multiplica más, porque el peso de hilo por metro cuadrado crece mucho más rápido que el diámetro. Y el material pone el resto: el nylon cuesta más que el polipropileno para el mismo calibre.
Una cotización que no trae esos cuatro datos no se puede comparar con ninguna otra.