Medidas oficiales del marco: fútbol 11, 7 y 5
El marco reglamentario de fútbol 11 mide 7.32 m de ancho entre las caras internas de los postes y 2.44 m de alto desde el suelo hasta el borde inferior del travesaño. El reglamento pide además que postes y travesaño tengan la misma forma y el mismo ancho, sin pasar de 12 cm, y que sean blancos.
Fútbol 7 se juega normalmente con marcos de 6 × 2 m y futsal con 3 × 2 m. Lo que en Costa Rica se llama fútbol 5 o minicancha casi nunca respeta una medida única: cada cancha de alquiler se armó con el marco que tenía a mano quien la construyó. Si vas a reponer un marco en una cancha que ya existe, medí el viejo antes de pedir el nuevo; si la cancha es nueva, conviene decidir la medida pensando en qué ligas o torneos se van a jugar ahí.
Fijo o móvil: la decisión que más pesa en la seguridad
Un marco fijo se ancla al suelo, con los postes empotrados en concreto o metidos en camisas enterradas, y no se mueve nunca. Es lo que corresponde en una cancha de uso diario, en una de alquiler o en cualquier lugar donde juegan niños sin alguien mirando todo el tiempo.
Un marco móvil se puede trasladar para cambiar la cancha de tamaño o liberar el espacio, y por eso tiene que quedar anclado o con contrapeso cada vez que se usa. Un marco móvil suelto se puede volcar hacia adelante si alguien se cuelga del travesaño, y ese es el riesgo más serio que tiene una portería: por eso la pregunta de fijo o móvil va antes que la del precio. Si la cancha ya tiene camisas en el suelo, pasanos la distancia entre ellas y su diámetro, y cotizamos el marco para que calce ahí.
Tubo, acabado y óxido: lo que decide cuánto dura
El enemigo de un marco metálico en Costa Rica no es el balón, es el agua. El acero pintado se ve bien el primer año, pero en cuanto la pintura se raya —y en un marco se raya siempre, por los ganchos y por los golpes— el óxido entra por ahí. El acero galvanizado aguanta mucho mejor, porque el zinc queda adherido al metal y lo sigue protegiendo aunque tenga algún rayón, y el aluminio no se oxida como el acero, a cambio de costar más.
En la costa la escogencia pesa todavía más. A menos de un par de kilómetros del mar, en Guanacaste, Puntarenas o el Caribe, el salitre acelera la corrosión y ataca primero las uniones, los tornillos y los ganchos donde se amarra la red. Decinos en qué cantón está la cancha y si el marco va bajo techo o a la intemperie, y con eso te decimos qué conviene.
El marco y la red se piensan juntos
La mayoría de los problemas de una red de portería vienen del marco, no del paño. Un gancho con filo corta el hilo, los brazos traseros definen cuánta profundidad puede tener la red, y un marco sin ganchos obliga a amarrarla con cuerda alrededor del tubo, donde se gasta en cada partido.
Cuando el marco y la red salen del mismo proveedor, esas decisiones se toman una sola vez: la profundidad que querés define el largo de los brazos, la forma de los brazos define el corte del paño, y los puntos de amarre quedan donde la red los necesita. Si ya tenés el marco y lo que falta es la red, en la página de redes para marcos de fútbol está cómo medirlo.
Canchas de alquiler, escuelas y condominios: tres compras distintas
Una cancha sintética de alquiler en el Área Metropolitana usa el marco todas las noches y lo golpea más que ninguna otra: ahí conviene un marco fijo, de tubo robusto y con ganchos que no corten la red. Una escuela o un colegio necesita sobre todo que el marco no se pueda volcar, porque hay recreos en los que nadie está mirando la portería. Y en un condominio o una casa con cancha propia el marco suele ser móvil o de medida chica, y lo que manda es que no se oxide rápido a la intemperie.
Si estás armando una cancha nueva, conviene decidir el marco, la red y el cerramiento perimetral al mismo tiempo: la altura de la malla del fondo depende de dónde quedan las porterías, y es más barato planearlo junto que corregirlo después.